A 1.890 metros de altitud, esta borda histórica restaurada en el Valle de Montaup se consolida como el ‘destination venue’ definitivo de Andorra, donde la privacidad y la naturaleza dictan el ritmo de cada estancia.
Bajo la dirección estratégica de Eva Palmitjavila, el espacio evoluciona para acoger desde retiros corporativos de alto nivel hasta celebraciones íntimas, convirtiendo la hospitalidad de montaña en una disciplina artística.

VALLE DE MONTAUP (ANDORRA),15 abril de 2026 – Existe un lujo que no se puede comprar, solo se puede experimentar: el de la desconexión absoluta. En un mundo saturado de ruido y digitalización, Borda del Pi emerge en la geografía andorrana como un santuario de calma y sofisticación. Situada a casi dos mil metros de altitud, en un balcón privilegiado sobre el Valle de Montaup, esta construcción tradicional de alta montaña ha completado su metamorfosis para ofrecer un modelo de hospitalidad centrado en la exclusividad serena, el diseño cálido y la conexión visceral con el entorno.

La propuesta de Borda del Pi para esta temporada de 2026 trasciende el concepto de alojamiento para posicionarse como un espacio de autor para eventos boutique.

Bajo la visión de su propietaria, Eva Palmitjavila, la borda ha sido rehabilitada respetando el alma de la arquitectura vernácula —donde la piedra y la madera centenaria son protagonistas— pero dotándola de un confort contemporáneo que invita a la pausa. «Queremos que cada experiencia tenga sentido, personalidad y recuerdo», afirma Palmitjavila. Esta filosofía se traduce en un servicio a medida capaz de adaptar el espacio a las necesidades de cada cliente, garantizando que cada encuentro se viva de forma única e irrepetible.

Un Enclave Estratégico para el MICE Premium y Viajes Privados
La versatilidad de Borda del Pi la convierte en el escenario ideal para el segmento MICE Premium (Meetings, Incentives, Conferences and Exhibitions). Con capacidad para 50 personas en su acogedor interior y hasta 65 en formato cóctel, el espacio se ha convertido en el refugio predilecto para retiros corporativos, workshops ejecutivos y reuniones de alta dirección que buscan un entorno que fomente la creatividad y el pensamiento estratégico lejos de las salas de juntas convencionales.

Sin embargo, es en las celebraciones privadas y bodas íntimas donde la magia del Valle de Montaup alcanza su máxima expresión. Rodeada de bosques profundos y con vistas panorámicas que parecen no tener fin, la borda ofrece un aislamiento que es, hoy en día, el mayor de los privilegios.

Cada evento se diseña desde cero, integrando una gastronomía de territorio que pone en valor el producto andorrano de proximidad, maridado con el aire puro de la alta montaña y una puesta en escena que cuida cada detalle estético.

Hospitalidad con Identidad Andorrana
La evolución de Borda del Pi no es solo un cambio de modelo de negocio, sino un compromiso con la identidad del Principado. Al abrir sus puertas a viajes privados y retiros de bienestar, la borda se posiciona como un embajador de la Andorra más auténtica, aquella que sabe fusionar el respeto por el pasado con la excelencia del presente. Es, en definitiva, un destino para quienes entienden que el verdadero lujo no reside en la ostentación, sino en la capacidad de detener el reloj, respirar hondo y habitar, aunque sea por unos días, la cima del mundo.
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